Nadie ve tus archivos, ni siquiera yo.
Construí las herramientas PDF que me habría gustado encontrar: rápidas, gratis y privadas por diseño. Esto explica por qué Plume funciona como funciona.
Un contrato, una web dudosa y una mala sensación.
En 2024 necesitaba unir un contrato firmado con un anexo. La primera web que encontré me pedía un correo electrónico, luego una cuenta y luego una suscripción. Todo para combinar dos archivos. Y lo peor: esos archivos, llenos de datos personales, se enviaban a un servidor cualquiera solo para juntarlos en uno solo.
Aquello me pareció el mundo al revés. Los navegadores modernos tienen potencia de sobra para hacer ese trabajo en tu propio dispositivo. No había ninguna razón técnica para mandar los documentos de nadie a ninguna parte. Las únicas razones eran comerciales: embudos de venta, ventas adicionales y datos.
Así que aposté por algo distinto: crear herramientas que funcionen enteramente en tu navegador, mantener gratis para siempre las de uso diario y no ver jamás ni un solo archivo. Si no puedo acceder a tus documentos aunque quiera, la privacidad deja de ser una promesa y pasa a ser un hecho.
En qué creo
Tres principios que deciden cada función que construyo. Y también las que decido no construir.
Privacidad por arquitectura
No es una política en la que tengas que confiar: es un diseño en el que tus PDF nunca salen físicamente de tu dispositivo.
Gratis y sin trampa
Ninguna herramienta PDF tiene marca de agua, límite diario ni registro obligatorio. Las de uso diario siguen siendo gratis porque mantenerlas casi no cuesta nada.
Menos, pero mejor
Una tarea clara por herramienta, resuelta en un clic. Prefiero hacer pocas cosas muy bien antes que enterrarte en opciones.
El camino hasta aquí
La persona detrás de Plume
Un proyecto independiente y pequeño. Ideas muy firmes sobre tu privacidad.